El proyecto de Presupuesto 2026 contempla una reducción histórica que, según legisladores de la mayoría, busca «austeridad», mientras que la oposición y los propios órganos afectados denuncian un intento de debilitamiento institucional.
El debate por el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2026 ha entrado en su fase más crítica. Fuentes legislativas de la coalición mayoritaria confirmaron que se impulsa un recorte drástico, que asciende a 18 mil millones de pesos, dirigido a los principales órganos de contrapeso del país: la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y el Instituto Nacional Electoral (INE).
El plan, que ha sido calificado por la mayoría como un acto de «justicia presupuestal y austeridad republicana», ha encendido las alarmas en la oposición y en la sociedad civil, quienes lo interpretan como una «asfixia» deliberada y un intento por mermar la independencia de las instituciones que fungen como equilibrio al poder ejecutivo.
El Eje de la Discusión: «Austeridad vs. Autonomía»
La justificación oficial para la «tijera» presupuestal se centra en la eficiencia del gasto. Legisladores de la mayoría argumentan que, durante décadas, estos organismos han operado con «privilegios y derroches» que no corresponden a la realidad nacional.
«No se busca debilitar a nadie. Se busca que la burocracia dorada de jueces, magistrados y consejeros se apriete el cinturón, igual que lo ha hecho el resto del gobierno», declaró un diputado líder de la bancada oficialista, quien pidió el anonimato. Según esta visión, los ahorros de 18 mil millones de pesos serían reasignados a programas sociales e infraestructura prioritaria.
Sin embargo, la respuesta de los organismos afectados y de las bancadas de oposición ha sido contundente.
«Esto no es austeridad, es un castigo», señaló un comunicado emitido por el Consejo de la Judicatura Federal (CJF). «Un recorte de esta magnitud pone en riesgo la operación misma del sistema de justicia. Significa menos defensores públicos, más rezago en los expedientes y una justicia más lenta para el ciudadano».
El Poder Judicial: ¿En Jaque?
La Suprema Corte y el TEPJF, que en conjunto absorberían una parte significativa del recorte, han sido el foco de tensiones con el poder ejecutivo y legislativo durante el último año.
Analistas políticos señalan que el recorte no puede leerse de forma aislada, sino como la continuación de una estrategia de debilitamiento que comenzó con la reciente reforma judicial.
Para la SCJN y el Poder Judicial en general, el recorte impactaría directamente en la implementación de la nueva estructura judicial. «Es un contrasentido», explicó un magistrado consultado. «Nos exigen implementar una reforma de calado histórico, pero nos quitan las herramientas básicas para hacerlo. Se busca un colapso operativo».
En el caso del TEPJF, la reducción presupuestal llega en un momento sensible, previo al arranque del proceso electoral intermedio de 2027. Expertos advierten que mermar la capacidad operativa del máximo tribunal electoral podría minar la confianza en la resolución de disputas electorales.
El INE: La Democracia en Riesgo
Para el Instituto Nacional Electoral, el recorte propuesto es el más severo de su historia reciente. El INE había solicitado recursos para la organización de las elecciones locales concurrentes y para la expedición de credenciales de elector, además de la fiscalización de los partidos políticos.
Consejeros del INE advirtieron en sesión urgente que un recorte de esta magnitud obligaría al instituto a cancelar proyectos estratégicos y pondría en «grave riesgo» la organización de elecciones libres y confiables.
«No es un recorte al INE, es un recorte a los derechos de los ciudadanos», sentenció un consejero electoral. «Se pone en riesgo la confiabilidad del padrón, la instalación de casillas y la fiscalización del dinero. Es un intento de controlar al árbitro electoral por la vía financiera».
El Siguiente Paso
Se espera que la discusión del PEF 2026 se intensifique en los próximos días. La mayoría en la Cámara de Diputados, que tiene la facultad exclusiva de aprobar el presupuesto, parece decidida a no ceder.
Mientras tanto, los órganos afectados ya preparan sus defensas. Se anticipa que, una vez aprobado el recorte, la SCJN y el INE interpondrán controversias constitucionales ante la propia Corte, argumentando que la reducción presupuestal viola su autonomía y les impide cumplir con las funciones que la Constitución les mandata.
La batalla por el presupuesto de 2026 se ha convertido, así, en una batalla por la definición misma del diseño institucional y los contrapesos en México.